El sistema de evaluación y monitoreo comenzó a implementarse desde el inicio mismo del programa, con la puesta en marcha del primer plan operativo periódico de proyectos: se construyó la Línea de Base y se realizaron grupos focales de potenciales beneficiarios. La incorporación de los beneficiarios en la evaluación permite:
| (i) fortalecer procesos de participación ciudadana, |
| (ii) completar la línea de base, |
| (iii) contar con insumos para optimizar la operación del programa, todo a partir de información cualitativa de primera mano. |
Los resultados permiten afirmar, entre otras cuestiones, que el Programa tiene una oferta adecuada en términos de estrategia, localización, focalización y tipo de soluciones para revertir algunas de las necesidades más urgentes que plantea la pobreza extrema en estas áreas del país. Existe una concordancia perfecta entre los problemas más altamente priorizados y las soluciones planteadas en cada Proyecto. Los Proyectos responden en general a necesidades prioritarias y reivindicaciones muy antiguas planteadas al Programa o a otras instituciones y que no fueron resueltas.
Respecto de los impactos directos de los proyectos, los futuros beneficiarios perciben una altísima incidencia sobre el acceso a más y mejores servicios. Pero también, y casi con el mismo énfasis, surgen otras cuestiones muy relevantes, sobre el bienestar y la calidad de vida de las familias a partir de más posibilidades en el uso del tiempo de niños y adultos (más tiempo para trabajar, menos fatiga en las labores hogareñas, más tiempo para estudiar, más tiempo para jugar, etc.), resolución de conflictos familiares y comunitarios, posibilidades de generación de ingresos, apalancamiento de recursos para mejorar las viviendas, profundización de procesos de identidad y autonomía. El involucramiento de los vecinos en el análisis de los impactos de los Proyectos es un buen punto de partida para iniciar procesos de responsabilización y apropiación de las obras, servicios y equipamiento por parte de la gente.
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